fbpx

¡Nos independizamos de nuestros hijos!

¡Nos independizamos de nuestros hijos!

 

¿No están cansados de ser los papás y abuelos perfectos? Nosotros, sí. Es que, por primera vez en nuestras vidas, estamos pensando en cubrir nuestras propias necesidades y también, por qué no, necedades. 

Antes, por ejemplo, gastábamos horas en complacer a nuestros hijos. Ahora lo hacemos tratando de complacernos a nosotros mismos. Una tarea que ha resultado aún más difícil.

Invertimos días en caprichos y comodidades (que no son lo mismo) y no nos sentimos culpables. 

Antes; teníamos que buscar en nuestra apretada agenda, un lugar para jugar golf. Ahora, desayunamos y jugamos golf, almorzamos y jugamos golf, tomamos la merienda y jugamos golf. Y nos encanta. Además, como seguidores número uno de las maratones, nos dedicamos a correr durante días. Y desayunamos y corremos, almorzamos y corremos, tomamos la merienda y corremos. Como ven, pequeñas obsesiones que no le hacen mal a nadie.

Pero también llega ese día en el que hay que atender a la visita. Frecuentemente, son ellos los que se mueren por venir a nuestro espacio de 10 mil metros cuadrados en Meraki Club & Residences de Serena del Mar. ¡Qué bueno que vengan hasta aquí!, porque nosotros definitivamente no nos vamos a devolver

Cuando somos anfitriones nos destacamos en todos los aspectos. La comida queda deliciosa porque (gracias a Meraki Club) tenemos restaurantes que cumplen las exigencias de nuestra familia. Los niños (nuestros nietos) después de preguntarnos por las mismas historias que les hemos contando mil veces y que, por supuesto, no nos cansamos de repetir; pueden ir a jugar lo que quieran. Cosa por la que, gracias al cielo, no tenemos que preocuparnos porque aquí nos hacen prácticamente todo.

Cuando no está nuestra familia, el plan es tomarnos unos tragos con nuestros amigos. El día comienza en nuestro apartamento, pidiendo cualquier cosa que se nos ocurra para comer al cuarto. Luego vamos a la piscina a hacer un poco de ejercicio. Después, si tenemos algún negocio en mente, tomamos una sala para pensar un rato y concretar nuestras ambiciones. Y, finalmente, salimos por ahí cerca; a cenar. Aunque, a veces, simplemente nos vamos a la cava de vinos que tenemos en casa y nos dedicamos a verificar, vino por vino, que esté bien surtida.

Es una buena vida, no nos quejamos. O bueno, sí. A veces nos cansamos de tanta perfección.

Cómprese una casa aquí en Meraki Club & Residences. Podríamos volvernos amigos.

Comments are closed.